Nuevo Paradigma I

Enviado por lajose el 19/08/2008 a las 18:40

 

Una de las cosas que más me extrañan del comportamiento humano es la dificultad para encontrar equilibrios. Varias veces me he fijado en que las personas van de un extremo a otro y parece que ese cambio de dirección resulta mucho más sencillo.

En vez de enfocarnos en otra perspectiva sobre el asunto simplemente lo rechazamos todo de frentón, si no es blanco, entonces es negro.

Lamento decir que esto me parece propio de una falta de reflexión importante, lamento decirlo porque con esto estoy hablando de muchas personas que conozco y quiero mucho.

Voy a decir algo que suena ególatra, pero que no tiene que ver con mí magnifica superioridad superevidente, sino con que tuve la suerte de encontrarme con guías adecuados en el momento oportuno. Personas que me pararon en seco cuando yo estuve a punto de volverme una extremista consumada y me dijeron- para eso inmediatamente, cuestionar no es negar.

Este elemento humano de extremar, rechazar y negar por completo puede aplicarse a varios parámetros en la vida pero yo quiero referirme especialmente a la Fe.

¿Por qué una persona que reniega de la religión reniega de la fe?

El nuevo pensamiento, la observación a este factor que esta naciendo con tanta fuerza y que muchos creemos será fundamental a la hora de transformar los parámetros culturales habla acerca del tremendo resentimiento que se gesta sobre el pensamiento judío-cristiano.

En especial sobre su visión de que las fuerzas que son parte de nuestra existencia se encuentran fuera de nosotros.

Esa visión del Dios que esta fuera de nosotros ha generado la relación directa del hombre occidental con todo lo que atañe a su existencia, en todos los ámbitos, la cultura occidental plantea el mismo parámetro externo y desequilibrado en todos los elementos de su sistema.

Seres a merced de una fuerza externa, seres que ruegan, seres a merced del caos, seres pequeños y sin valor inmanente excepto si son reconocidos y queridos por este poder que los observa.

No es de sorprenderse que en nuestro sistema de pensamiento, de sentir y de aplicar, estemos siempre a merced de factores que nos parecen incontrolables, el poder es un elemento que se obtiene o no, la riqueza es un elemento al que podemos llegar o no, las metas, los deseos, los estímulos culturales nos habla de una lejanía, lo que queremos, lo que no esta en nosotros, lo que debemos obtener va en la misma relación al esfuerzo por ser observado, el esfuerzo por ser querido, atendido, escuchado, valorado.

En nuestro sistema de vida es valorado aquel que obtiene lo externo con éxito, aquel que llega a Dios, metafóricamente hablando.

Bajo el gran y más importante y lamentable paradigma Cultural en el que nos asentamos es evidente que las contra respuestas a esto se trasformen en un movimiento extremista. El que no cree en el catolicismo, por ejemplo, no cree en nada, pierde por completo su capacidad de percibir un sentido trascendental del ser, pierde todo parámetro de Fe.

Lo que ocurre es que por rechazo viaja hacia el extremo contrario, esto NO es salirse del paradigma, lo único que esa persona hace es observar este paradigma y rechazarlo.

Este es el fenómeno lamentable del extremo contrario, no resuelve, no cuestiona en realidad, solo niegan y se vuelven el lado negativo del mismo paradigma.

Para decirlo más simplemente, si yo no quiero creer en la existencia de ese Dios externo al que debo acceder para que cuide de mí y me valore, al negarlo no busco otra fuente de cuidado y valor, lo que simplemente hago es negar todo cuidado y todo valor de mi ser y de lo existente, sin un factor externo que me cuide, todo lo que me rodea es caos.

Eso es parte del mismo paradigma judio-cristiano, el esquema de pensamiento no ha salido del parámetro, lo único que ha hecho es moverse dentro de él. Perdura el pensamiento, la sensación y la aplicación del parámetro en el que se esta a merced de lo externo, y el valor personal y de la existencia están tan en el caos y tan minimizado como su versión contraria.

Antes se acudía a alguien, ahora no hay a quien acudir.

No hay una transposición de valores y significados, solo una negación de los valores y significados existente.

Ese vació inmanente planteado por la cultura persiste, el hombre no tiene control, como ningún elemento existente, no tiene poder ni significado en si mismo, a menos que continué luchando contra los factores caóticos y hasta adversos.

Un extremo del paradigma asigna mal los significados, el otro extremo vacía todo significado.

El nuevo paradigma

Lo más difícil para avanzar es lograr salirse de un paradigma hacia otro. Mientras nos movemos en los extremos de una misma línea no obtenemos el quiebre de esta, la nueva dirección.

Observar el asunto es lo importante, no negarlo. No cuestiona realmente el que viaja de un extremo a otro sino el que se adentra en la experiencia para realmente encontrar el valor correspondiente y real.

Esa experiencia a la que llamamos Fe es la experiencia de resignificar adecuadamente.

El nuevo paradigma nos habla acerca de una fuerza inmanente, imposible de dividir y de separar de nuestra existencia, de esta manera el nuevo paradigma de la Fe no nos habla de Fe en Dios, sino de Fe en el significado de existir, en el valor inmanente de cada cosa existente. Deja de lado la proyección en lo externo hacía la inclusión.

De ahí en adelante, el nuevo pensamiento comienza a vislumbrar el poder personal, que emana de uno mismo y que esta relacionado con todo lo existente.

Conocimientos antiguos que vienen de otras culturas con otros paradigmas comienzan a llegar a nosotros, pensamientos cuestionadores, la posibilidad de observar que nuestro paradigma no es el centro del Universo, que hay otros entendimientos, que hay otras forma de experiencia.

No todo lo que se plantea sobre esto será certero pero definitivamente es el anuncio de un verdadero llamado a cambios en nuestro paradigma. Creer en uno mismo, sentir la fuerza interior, percibir nuestra conexión con lo que nos rodea, observar como lo que se manifiesta en nuestra vida es un espejo de nuestra fuerza o debilidad en relación a nuestra fe inmanente y su poder sensible y no autoritario ni ajeno.

 

 

 

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MiLadoB
el 13/09/2008 a las 23:45

Cuestionarse, cuestionar a otros, una religión, principios, normas o leyes, para mí...es completamente usual.   Más usual aún si se es libre, entonces para mí - insisto- para mí la fé es una negación a la verdad, es creerse un cuento.   En cambio, la libertad de crear, de manifestarse, de decidir, de amar y de odiar es humano, y eso es lo importante.   La religión pretende ordenar y normar hasta hacernos divinos o perfectos de una u otra menara, genera aspiraciones en base a la fé, y eso es imposible hasta que no tengamos la certeza que somos libres y humanos.   No permitir que otro nos dirija la vida es libertad, no pernitir que otro limite la calidad de nuestros sentimietos es hacernos libres, no permitir que otro nos esclavice con aparente amor es hacernos libres, no permitir que nos hieran con críticas e ironías es hacernos libres; en fin y en eso no cabe religión.-

Un Saludo y sorry si no estás de acuerdo pero considero super buenos tus cuestionamientos.-    


lajose
el 15/09/2008 a las 13:28

Estoy profunda e irritadamente en desacuerdo con usted, jajaja.

No, el asunto para mí es simplemente que la religión hace uso y abuso de la fe, pero la fe no es propia solamente de la religión, es también propia de la libertad del individuo y esa libertad se rompe cuando "moldean" tu fe.

pero me gusta lo que has escrito, que limiten la calidad de nuestros sentimientos.

gracias por tu comentario y saludos.
la jose


MiLadoB
el 17/09/2008 a las 22:59

Está bien, de todas maneras lo de los sentimientos y todo eso, han sido pensamientos que he absorbido por ahí leyendo. En realidad, nada de mi creación.-

Un Saludo







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