La piel de tu curva tiene una melodía que tú no conoces, tu boca besa sin hablar por ti. Ni las líneas ni la piel guardan secretos, estás, antes que amanezca, esperando bajo tu mente, que alguien abrace tu cuerpo y florezcas en este gemido.
Si tu me abrazas esta noche, entre los pliegues del silencio, sin ruidos ni luces ciegas, entonces verás que la niña en la arena toma tu mano y la apoya en su pecho. Hoy, en cada momento, sin que el tiempo nos amenace, yo te hablare con mi cuerpo arrullado en ti, y te entregare ese descanso que me nombra en las horas, y descansando en ti, tal vez tu encuentres el regreso del destierro.



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