Y ya en la tarde empieza el frío, y el cambio de hora se ríe de mí. En mi jardín la terraza veraniega empieza a verse solita, vuelvo a encontrar el chaleco típico que por un corto tiempo había logrado olvidar por completo. Ya pronto las mujeres no veremos hombres de pantalón corto, chao hermosas pantorrillas y los hombres, que decir, para ellos no habrán soleritas, minis, bikinis, se acabo el encanto, se viene el invierno, a las 6:30 partirá la noche y al que madrugue y se levante a la pega, mientras más entumido mejor, le tendría que ir bien ¿No?, con la típica de los baños helados, la modorra de sacar un pie fuera de la casa y abrir el paraguas y comprar tapsin por si acaso porque ya el niño llego medio lerdo y afiebrado.
Desde que supe que el calentamiento global no tiene que ver con que se prolongue el verano me dio más lata la crisis, y ya el martes anuncian lluvia y así, en fin, esas tardes de lagartija al solcito, en la piscina o en la playa, comiendo nogatonga, doraditos o rojitos, con guatazos piscinescos, asados adormilados, chalas y sudaderas, tanta maravilla, tan corta la tontera, sueño de una noche de verano, tirando la cubrecama al suelo, alegando después
-el calor niña, si no me podía quedar dormida, me daba vuelta de un lado al otro!!.
En mi auto sin aire acondicionado, pero feliz, ensaunada pero feliz, porque el sol dorado me baña en vitamina d y de alguna manera hace que nada importe mucho, porque es verano.
Habrá que saber darle la bienvenida al otoño y sus hojas crujientes, y al invierno y el chocolate caliente, todo tiene su encanto, hasta que vuelve el verano, y ahí uno dice ¡que rico volvió el solcito!!
En la tarde recogí los 4 últimos duraznos de un árbol que da una rica variedad.
Fueron los rezagados, estaban medio secos y ásperos.
Al pisar las hojas en el patio, me dí cuenta que despacito, lentamente estaba instalando sus reales el otoño, que es prácticamente invierno. Ayer estuve guardando ropa y zapatos, pero mentalmente no me despedía aún de esta estación que nos da calor, libertad, relajo.
Que nos permite dormitar en la arena o bajo la sombra de un palto y que nos autoriza a comer choclos enmantequillados cogiéndolos con las manos.
Hoy , con tu relato, el cambio de hora y la entrada en el mes de Abril, bien podemos decir que se está esfumando, se va , se va
la verdad es que el panorama de invierno no se ve tan malo como lo plantea señor iperich. aunque películas de terror no, a mi me basta con los truenos.
Pero si la película es mala, aun nos queda el guitarreo, las sopaipas... la vista de Santiago inundándose... el tecito... y lo encantadores que somos pues..!!
Enviado por pachi vargas el 31/03/2008 a las 16:02
Hola Jose, sabes, creo que hay un número considerable de hombres que prefieren el frio, y de mujeres que prefieren el calor. Porsupuesto que las dos estaciones tienen sus cosas ricas y fomes, pero si te fijas, al hacer la típica pregunta de qué prefieres, un número mayor de mujeres preferirá el verano. Las mujeres sufrimos con la tortura del frio, nos paraliza, nos chupa la energía. Si no fuera por la parte romántica de pasar el frio con alguien, ponerle las patitas frias a alguien, jaja, creo que el invierno no tendría mucha gracia.
Prefiero el verano y la tibieza, prefiero andar con poquita ropa, y a pie pelado que todo se seque rápido ay el frío me hace estar con los dientes apretados y brr brr brr sin costilla es peor ja ja ja
Saludos Jose, pero saludos tibios, ni las mil sopaipillas me convencen.
que rico que me visitas, mira yo igual sigo pensando que el verano es lo mejor.
yo tengo 3 soleras de verano que me pongo todo el rato que estoy en mi casa, porque ya estan viejitas para el uso público, y ando a pie pelado (jajajaja, me gusta el término) y soy una cabra chica. cuando las saco para empezar a lucirlas en diciembre me embarga una felicidad increíble, las amo con locura, representan la libertad para mí y es porque como tu soy muy friolenta, me tengo que poner tanta tontera encima que me sofoco y sigo con frío.
y ahora, bye bye soleritas, hasta diciembre, buuuu.
además ahora me acuerdo que yo soy pagada para ser duchada por micros, esa es otra cosa que me carga del invierno, llueve y me empapa la micro en el paradero, nunca me falla.
El otoño, cuando es mi estación favorita, las hojas vuelan y se acumulan en el pasto que queda camuflado entre el verde y el amarillo. Crujen y se quejan cuando las piso. El viento repentino que despeina, los días grises que invitan a caminar.... ahhhh el otoño.
José, me parece tentadora la invitación de don Ivo, eso si exige que las amase y que las fria...y que depués lave las tacitas pues, ya que se ofreció tan gentil y acomedido.
puede ser que haya olvidado el otoño porque como dijo vinka, para los amantes del verano, el otoño y el invierno son como lo mismo, pero es insensible de nuestra parte, tienes razón, a mi me gusta más el otoño que el invierno, me gusta que la luz adquiera un tono azulado especial que despues se vuelve más gris en invierno, es más sutil que la fuerza del invierno, más poético en su frío.
sobre la invitación del señor iperich, yo cacho que el sabra hacer sopaipillas, yo las propuse y él muy dispuesto dijo que compraria la harina, supongo que no sera para que llegue yo a hacerlas, no? no seria muy encantador de su parte, jajajajaja.
supongo que los caballeros del sur saben hacer platos típicos de invierno, una carbonada tampoco estaría tan mal.
uno piensa que ya deben estar chatos de tantos años de tanta lluvia y frío y que se maravillan con esto de andar en polera y pantalón corto, pero no, son como tercos, jajajaja. bueno el verano de santiago obviamenete no es rico, pero tampoco parecen muy interesados en calores tropicales, soles amarillos, siempre dicen "ahhh, que maravilla que llego la lluvia!" osea, son como pegados ustedes, jajajajaja.
En la tarde recogí los 4 últimos duraznos de un árbol que da una rica variedad.
Fueron los rezagados, estaban medio secos y ásperos.
Al pisar las hojas en el patio, me dí cuenta que despacito, lentamente estaba instalando sus reales el otoño, que es prácticamente invierno. Ayer estuve guardando ropa y zapatos, pero mentalmente no me despedía aún de esta estación que nos da calor, libertad, relajo.
Que nos permite dormitar en la arena o bajo la sombra de un palto y que nos autoriza a comer choclos enmantequillados cogiéndolos con las manos.
Hoy , con tu relato, el cambio de hora y la entrada en el mes de Abril, bien podemos decir que se está esfumando, se va , se va
Saludos